Comunidad de Savica en alerta tras grave incidente que expone fallas en prevención
Savica, República Dominicana. La tranquilidad del sector Savica se ha visto seriamente afectada tras un grave incidente ocurrido la mañana del pasado lunes, un hecho que ha generado profunda preocupación entre residentes, líderes comunitarios y familiares, quienes hoy exigen mayor atención de las autoridades y medidas preventivas que garanticen la seguridad colectiva.
El caso involucra a Pablo Moña, señalado por las autoridades como responsable de un ataque contra su vecino Pablo Aragonés, un ciudadano de 69 años ampliamente conocido en la comunidad. El suceso ocurrió cuando Aragonés realizaba una de sus actividades habituales: salir a caminar por el sector durante las primeras horas del día, una rutina que, según vecinos, mantenía desde hacía años.

Un hecho que estremeció al vecindario
Testigos del sector relataron que el incidente se produjo de manera repentina y violenta, presuntamente con el uso de un objeto metálico, lo que provocó un escenario de gran conmoción entre los residentes cercanos. La situación generó una rápida movilización de personas en la zona, así como la intervención de organismos de emergencia.
Aunque el hecho es actualmente objeto de investigación formal, para la comunidad lo ocurrido no fue un evento aislado, sino el resultado de una serie de conductas previas que, según denuncian, habían sido advertidas con anterioridad.
Declaraciones que incrementan la preocupación
Uno de los elementos que más inquietud ha generado es una declaración atribuida al acusado, revelada por Joaquín Ferreras, sobrino del señor Aragonés. De acuerdo con su testimonio, tras el incidente, Moña habría expresado una frase que encendió las alarmas entre los familiares y vecinos.
“Él le dijo a mi tía: me faltan tres”, aseguró Ferreras, una afirmación que ha sido interpretada por la familia como una amenaza indirecta que sugiere la existencia de otras personas en posible riesgo.
Estas palabras, según los allegados, refuerzan la percepción de que el comportamiento del imputado representaba un peligro latente que no fue atendido a tiempo.
Historial de conflictos y advertencias ignoradas
El presidente de la junta de vecinos de Savica, Wander Tejeda, confirmó que la conducta de Pablo Moña había sido motivo de múltiples quejas y reportes previos ante las autoridades competentes.
Tejeda afirmó que más de cinco personas del sector fueron intimidadas en diferentes ocasiones, sin que se produjeran acciones preventivas contundentes. Según explicó, la comunidad alertó reiteradamente sobre el comportamiento errático y agresivo del señalado, pero no recibió respuestas efectivas.
“Advertimos lo que podía pasar y no nos escucharon. Hoy estamos lamentando una situación que pudo evitarse. La comunidad pidió ayuda, pidió intervención, y no se actuó a tiempo”, expresó el dirigente comunitario.
Incidentes previos documentados por vecinos
De acuerdo con los testimonios recopilados por la junta de vecinos y residentes del sector, el acusado habría protagonizado varios episodios preocupantes antes del incidente más reciente, entre ellos:
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La destrucción de equipos de sonido utilizados por una predicadora cristiana que realizaba actividades religiosas en horas de la mañana.
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Agresiones con piedras y herramientas a por lo menos dos personas del sector.
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Intimidaciones constantes a vecinos, a quienes señalaba por supuestas deudas que la comunidad califica como inexistentes.
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La presunta elaboración de una lista con nombres de residentes, lo que incrementó el temor generalizado.
Según Tejeda, estas acusaciones carecían de fundamento y eran producto de ideas sin sustento real, pero aun así generaron un clima de tensión permanente.
Un clima de miedo que persiste
Tras el suceso, el temor no ha desaparecido del sector Savica. Altagracia Ferreras Medina, esposa del señor Aragonés, manifestó públicamente su preocupación por la seguridad de los residentes y solicitó el desalojo de un familiar cercano del imputado, quien, según afirma, presenta condiciones mentales delicadas.
De acuerdo con su versión, este pariente ha sido visto merodeando por el sector después del incidente, lo que ha provocado ansiedad y nerviosismo entre los vecinos, especialmente entre adultos mayores y familias con niños.
“Vivimos con miedo. No sabemos qué puede pasar mañana”, expresó la mujer, quien pidió protección para la comunidad.
Exigencias de la comunidad
Los residentes de Savica coinciden en un reclamo principal: mayor presencia institucional y seguimiento real a las denuncias comunitarias. Para ellos, el caso evidencia fallas graves en los mecanismos de prevención, especialmente cuando existen advertencias reiteradas sobre comportamientos potencialmente peligrosos.
Vecinos consultados aseguran que no buscan represalias, sino garantías de que situaciones similares no vuelvan a repetirse.
“Esto no se trata solo de castigar, se trata de prevenir. De escuchar a las comunidades antes de que ocurran tragedias”, expresó una residente que prefirió no ser identificada.
Estado actual del proceso
Pablo Moña fue detenido por las autoridades tras el incidente ocurrido el lunes y permanece bajo custodia mientras avanzan las investigaciones correspondientes. Hasta el momento, los organismos oficiales no han ofrecido declaraciones detalladas sobre el curso del proceso judicial ni sobre posibles evaluaciones adicionales relacionadas con el caso.
Por su parte, la comunidad se mantiene a la espera de respuestas claras y acciones concretas que devuelvan la sensación de seguridad al sector.
Un llamado a la reflexión institucional
Este caso ha reabierto el debate sobre la importancia de atender a tiempo las señales de alerta dentro de los entornos comunitarios, así como la necesidad de reforzar los canales de comunicación entre vecinos, juntas comunitarias y autoridades.
Para Savica, más allá del impacto inmediato del hecho, queda una herida social que exige acompañamiento, vigilancia y compromiso institucional para reconstruir la confianza y garantizar la convivencia pacífica.
