La última salida nocturna que unió a un piloto dominicano de Delta y su esposa
Santo Domingo. La historia de Pedro Leonardo Cepeda Espinosa y su esposa Karla Sánchez Solórzano quedó marcada por una serie de acontecimientos que han conmovido profundamente a la sociedad dominicana y a la comunidad internacional vinculada al mundo de la aviación comercial. Se trata de un relato que entrelaza vocación profesional, vida familiar, afectos profundos y un suceso que aún hoy continúa bajo investigación por las autoridades competentes.
Una trayectoria dedicada a los cielos
Pedro Leonardo Cepeda Espinosa fue un profesional ampliamente reconocido dentro del sector aeronáutico. Con base en el aeropuerto internacional John F. Kennedy (JFK), en Nueva York, desarrolló una carrera que se extendió por más de 30 años en la aviación comercial, destacándose por su disciplina, preparación técnica y compromiso constante con los más altos estándares de seguridad.

Inició su camino profesional en la histórica aerolínea Pan American World Airways (Pan Am), donde adquirió una sólida formación que más adelante le permitió consolidarse como piloto en Delta Air Lines, una de las compañías aéreas más importantes del mundo. Durante décadas, Cepeda Espinosa fue valorado tanto por sus colegas como por la empresa, no solo por su experiencia, sino también por su calidad humana.
A sus 63 años, mantenía una vida activa, equilibrando sus responsabilidades laborales con su rol como padre de tres hijos y abuelo de tres nietos. Su rutina se repartía entre Estados Unidos y Costa Rica, país donde había establecido su hogar familiar en los últimos años.
Un hogar construido con dedicación y amor
En Costa Rica, Pedro Leonardo compartía su día a día con su esposa Karla Sánchez Solórzano, con quien formó una familia basada en el apoyo mutuo y la dedicación. Juntos cuidaban de su hijo de 12 años, priorizando siempre su bienestar, educación y estabilidad emocional.
Personas cercanas describen a la pareja como un matrimonio unido, discreto y profundamente comprometido con su familia. A pesar de las exigencias que implica una carrera en la aviación internacional, Cepeda Espinosa procuraba aprovechar cada oportunidad para compartir tiempo de calidad con los suyos.
Un vínculo fraternal que trascendió el tiempo

Otro pilar fundamental en la vida de Pedro Leonardo fue su hermana, Altagracia Cepeda, con quien mantenía una relación especialmente cercana. Más allá del lazo sanguíneo, Altagracia asumió su cuidado desde la infancia debido a circunstancias familiares particulares, convirtiéndose en una figura clave en su formación personal y emocional.
Ese compromiso fue tan significativo que, según ha relatado ella misma, tomó decisiones importantes en su propia vida para priorizar el bienestar de su hermano. A pesar de la distancia física impuesta por los años y las responsabilidades profesionales, el vínculo entre ambos se mantuvo firme, caracterizado por la comunicación constante y el apoyo incondicional.
Una salida que quedó en la memoria
Durante una visita a Santo Domingo, Pedro Leonardo Cepeda y Karla Sánchez decidieron asistir a una de las tradicionales actividades nocturnas de la ciudad. En la madrugada del lunes 8 de abril, la pareja acudió al conocido centro nocturno Jet Set, un espacio emblemático que por décadas ha sido punto de encuentro para amantes de la música y el entretenimiento.

Esa noche se celebraba el habitual “lunes bailable”, una actividad que reúne a figuras del merengue y a cientos de personas que buscan disfrutar de un ambiente cultural y festivo. Ninguno de los presentes podía imaginar que aquella velada pasaría a formar parte de los acontecimientos más comentados del año.
De acuerdo con el testimonio de Altagracia Cepeda, esa fue la primera vez que rechazó una invitación de su hermano para acompañarlo, debido a una inflamación en una pierna y a compromisos de viaje previamente establecidos. Una decisión que, con el paso de las horas, cobraría un significado especial para la familia.
La alerta que encendió las alarmas
Tras finalizar la actividad, la falta de comunicación por parte de la pareja generó preocupación entre sus allegados. Altagracia, al no recibir respuesta a sus mensajes, recurrió a las redes sociales, donde observó transmisiones en vivo que alertaban sobre un evento inesperado ocurrido en el lugar.
Las imágenes comenzaron a circular rápidamente, generando conmoción y una respuesta inmediata por parte de las autoridades, los organismos de emergencia y la ciudadanía en general.
Un hecho que estremeció al país
El suceso se registró a las 12:44 de la madrugada del martes 8 de abril, mientras el reconocido merenguero Rubby Pérez interpretaba una de sus canciones más populares ante el público presente. La magnitud del acontecimiento provocó una movilización sin precedentes de equipos de rescate, personal médico y cuerpos de seguridad.
De acuerdo con los informes oficiales emitidos posteriormente por el Ministerio Público, más de 200 personas dejaron de existir y al menos un centenar resultaron con diferentes tipos de afectaciones, convirtiéndose en uno de los eventos más graves ocurridos en un espacio de entretenimiento nocturno en la historia reciente del país.
Investigaciones en curso
Las autoridades iniciaron de inmediato un proceso de investigación para determinar las causas y responsabilidades relacionadas con lo ocurrido. En ese contexto, el Ministerio Público presentó una acusación formal contra Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del establecimiento, señalando presuntas fallas estructurales y decisiones operativas que están siendo analizadas en el marco legal correspondiente.
El caso continúa bajo investigación, mientras se recopilan informes técnicos, testimonios y evaluaciones periciales que permitan esclarecer completamente lo sucedido.
El llamado de una familia en busca de respuestas
Los familiares de Pedro Leonardo Cepeda Espinosa y Karla Sánchez Solórzano han reiterado su solicitud de que el proceso se lleve a cabo con total transparencia y que se determinen responsabilidades conforme a la ley.
Mientras tanto, el hijo menor de la pareja permanece bajo el cuidado de familiares cercanos en Costa Rica, recibiendo el acompañamiento necesario en este proceso.
Un legado que permanece
Más allá del suceso, quienes conocieron a Pedro Leonardo Cepeda coinciden en que su legado profesional y humano permanece vivo. Fue un hombre que dedicó su vida a la aviación, al cumplimiento del deber y al amor por su familia, dejando una huella imborrable en quienes compartieron con él dentro y fuera de los cielos.
